Introducción

Esta es la historia de las bolsitas y caquitas en mi vida. Es mi historia personal de concienciación como ciudadana civilizada y como propietaria responsable de un perro.

Antes de Chloé, mi compañera canina actual, compartí mi vida con otras dos perritas. Me avergüenza reconocer que no recogí jamás ni una sola caquita. Ahora lo pienso y se me cae la cara de vergüenza. Era más joven, vivía en una zona rural y desconocía por completo el impacto que estaba generando en el medioambiente y en la salubridad de las calles de mi pueblo.

Desde que comparto mi vida con Chloé, esta vez en una ciudad de casi 500.000 habitantes, no salgo a la calle sin bolsitas o papel. Y esas desafortunadas veces cuando Chloé se explaya en satisfacer sus necesidades más de tres veces en un paseo largo, me toca buscarme la vida, haciendo uso de la falta de civismo de la gente. Esto es, utilizo las bolsas de plástico, papel, envoltorios o folletos que encuentro tirados por la calle.

Pero incluso siendo una ciudadana cívica y responsable, algo dentro de mí me estaba diciendo que dejaba la calle limpia, pero seguía perjudicando al medioambiente. Así que me puse a investigar.

En este artículo hablaré de mis errores pasados en el intento de ser responsable y limpia, las consecuencias de utilizar bolsas de plástico convencionales o de no recoger los excrementos de nuestros peludos.

Y también te ofreceré una lista de métodos más ecológicos, sostenibles y amigables con el medioambiente.

 

Perro caquita

¿Qué pasa si no recogemos las heces de nuestros perros?

Hay gente para todo. Los hay que no recogen las caquitas de sus amigos peludos porque les da asco. Otros porque les da pereza. Los que no tienen con qué recogerla. Los que creen que es labor de los barrenderos. Y también los que aseguran que las caquitas son abono para los huertos y los parques de la ciudad.

Los excrementos repartidos a diestro y siniestro por las calles de la ciudad son antiestéticos. Es un comportamiento poco cívico y sancionable.

Las multas en España por no recoger las caquitas oscilan entre 150 y hasta ¡3.000 euros!, dependiendo del municipio.

Pero lo preocupante no es solo la multa, sino también el riesgo que suponen para la salud de las personas y otros animales.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos realizó un estudio de los efectos de los restos fecales caninos en el medioambiente. Los resultados del estudio demostraron que las partículas de los excrementos contaminan los acuíferos de agua subterránea. Se descomponen y reaccionan ante los agentes meteorológicos como la lluvia o el calor.

Eso deriva en la propagación de patógenos, parásitos, enfermedades infecciosas y bacterias perjudiciales para el ser humano y el resto de los animales.

Obviamente, no solo las heces no recogidas de los perros son las únicas culpables de la contaminación. También lo son las industrias químicas, agrícolas, las instalaciones de ganadería intensiva, entre otras.

 

Bolsitas caquita perros

¿Por qué deberíamos dejar de utilizar las bolsitas de plástico?

Hasta hace poco utilicé y reutilicé las bolsas de plástico.

No compraba bolsas específicas para perros, sino que utilizaba las que tenía en casa de tantas compras en los supermercados. Las cortaba en pedazos y me servían para varios usos.

Pero era una mala idea. Ahora lo sé. Y tú tampoco deberías hacer eso.

Cuando recogemos los excrementos de nuestro perro con una bolsa de plástico, al cerrarla se generan humedad y gas que actúan como un caldo de cultivo perfecto para las bacterias. Cuando la basura llega al contenedor y se rompe por presión, las bacterias se propagan al resto de la basura reciclada, contaminándola.

Recoger caquitas perros

La perfección sí existe

¿Entonces qué podemos hacer?

La solución perfecta y la más ecológica sería desechar las heces caninas por el desagüe, al igual que se hace con las humanas. Pero no siempre es posible, especialmente si vivimos en zonas urbanas.

Entonces, ¿qué otras opciones ecológicas y sostenibles nos ofrecen las ciudades?

Apuesta por el compostaje

En muchos lugares del mundo es muy habitual el compostaje. Por un lado se puede hacer compostaje de los residuos orgánicos como los restos de comida. Este tipo de compostaje se utiliza como abono en los huertos. Se trata de una práctica muy común en Alemania y Francia.

También se puede hacer compostaje de los excrementos caninos o felinos.

Si se realiza de manera correcta, se puede utilizar el abono resultante para mejorar el suelo de los jardines decorativos.

El abono procedente de los excrementos es válido para las plantas decorativas pero no para los productos de consumo como las frutas y hortalizas que plantemos en nuestro jardín.

Esta práctica es muy habitual en los Estados Unidos, donde la gente dispone de jardines y la meteorología lo permite. En la página del Servicio de Conservación de los Recursos Naturales se puede encontrar una guía detallada de cómo realizar un compostaje de las caquitas de nuestras mascotas.

 

compostaje ecológico

Waterloo y Cambridge: WiFi y electricidad GRATIS con caquitas

En otros lugares del mundo como Waterloo (Canadá) o Cambridge (Reino Unido) han dado un paso más allá y han creado sistemas complejos para convertir las caquitas de los perros en energía.

Para ello han habilitado en los parques caninos unas papeleras especiales. Una vez recogidas las deposiciones caninas con una bolsita biodegradable, se almacenan en el contenedor. En los siguientes 10 o 14 días, una máquina especial aspira los residuos y los lleva a una planta de procesamiento para tratarlos junto con otros residuos orgánicos. Después de que la materia se degrada por ausencia de oxígeno (digestión anaeróbica), se obtiene el biogás que se quema para producir energía y calor.

Y, ¡abracadabra! Podemos tener electricidad o incluso WiFi.

México

La idea de los mexicanos Biopoop también es brillante. Han patentado bolsitas de papel reciclado con asas de cartón para recoger caquitas, vómito o incluso diarrea sin tener que sentir su tacto como sucede con las bolsitas de plástico. Es un método muy limpio.

El papel de la bolsita absorbe la humedad de las deposiciones y en un corto período de tiempo, la convierte en polvo.

Las bolsitas están preparadas para desecharlas en los contenedores de basura orgánica o incluso para enterrarlas (¡muy aconsejable!). Al tratarse de materia orgánica, tanto en caso de las bolsitas como de los excrementos, se deshace por completo bajo tierra en 3 meses.

¿Qué podemos hacer los humanos normales?

Por desgracia, en España no existe ninguno de los métodos anteriores. Se puede hacer compostaje, pero requiere tiempo, espacio y condiciones meteorológicas favorables. Las bolsitas mexicanas tampoco se pueden adquirir en el territorio español.

Aun así, siempre hay alternativas. Y no es dejar de recoger las caquitas o recogerlas con bolsas de plástico. Porque aunque hagamos el gesto de mantener nuestras ciudades más limpias y saludabls,  deberíamos tener en cuenta también las necesidades de nuestro planeta.

Caquitas césped con señales

Os proponemos los siguientes métodos más ecológicos y sostenibles:

  1. Utilizar periódicos viejos para recoger las caquitas y desecharlas en el cubo de basura o en las papeleras.
  2. Enterrar las caquitas en hoyos de al menos 10 cm, ya sea en los parques, jardines o montaña. Es un método muy recomendable cuando hagamos paseos por los parajes naturales y no haya contenedores de basura. Incluso si somos civilizados y recogemos las heces con una bolsa de plástico y la dejamos allí, estamos contaminando más que si simplemente tapamos la caquita con una piedra o la enterramos.
  3. Utilizar SOLO bolsitas biodegradables certificadas. En caso de decantarnos por este método, recogeremos la caquita, sacaremos todo el aire, haremos un nudo y la depositaremos en una papelera o contenedor de deposiciones caninas para que no se mezcle con los restos orgánicos de los contenedores verdes.

Contenedor basura caquitas lleno con plásticos

¿Y tú qué haces?

Como hemos visto en este artículo, los mejores métodos y los más baratos son clásicos y sostenibles: enterar, desechar por el váter o recoger con papel.

Esperemos que en el futuro próximo las ciudades españolas se sumen a la iniciativa de crear sistemas de compostaje urbanos o de tratamiento de residuos orgánicos para crear biogás.

El biogás es una fuente de energía alternativa que no solo favorece la autonomía energética, sino que también reduce la contaminación del aire y las consecuencias del efecto invernadero.

Según los datos de la Asociación Europea de Biogás, en España tan solo existen 39 plantas de biogás, en comparación con las 10.786 plantas de Alemania.

De hecho, Europa importa los subproductos españoles para producir biogás porque no tienen.

Quizás sea hora de aprender y aprovechar los recursos que tenemos a mano y contribuir cada día un poquito más a cuidar nuestro entorno y nuestro planeta.

 

compostaje ecológico consejos

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