Introducción

Rober y Cocaí, AKA Viajeros Perrunos, son intrépidos y optimistas, recorren el mundo con una sonrisa y su meta es descubrir el amor y la generosidad más allá de la superficialidad que a primera vista prospera en este mundo excesivamente digitalizado. Esta pareja de aventureros son como el Quijote y su incansable acompañante Sancho Panza, pero en perrita.

Sus inagotables sonrisas seducen, su simpatía abre incluso las puertas más cerradas, sus aventuras y ganas de vivir inspiran incluso a los más escépticos. La amistad entre este dúo humano-canino comenzó por casualidad. Pero sabemos que las casualidades no existen. Era su destino.

Y ellos lo saben. Desde aquel primer encuentro en el que los dos sintieron ese flechazo, siguen inseparables, superando los obstáculos con ilusión y aprendiendo del mundo y la vida con fruición.

Conquistan corazones a su paso por los rincones más paradisíacos del mundo y llevan con ellos ese grandioso ejemplo en forma del proyecto “Viajeros Perrunos” para animar a otros a viajar con sus amigos de cuatro patas y a sensibilizar sobre el tema de los animales, en general.

Háblame de un lugar, persona o experiencia que te haya quitado una o varias creencias limitantes

Después de varios años por Sudamérica y Norteamérica han sido muchos los lugares, personas y experiencias que me han borrado todos esos límites mentales que nuestra especie se pone.

Voy a decir estos tres como podría haber dicho muchos otros, y todos están relacionados con el miedo al desconocimiento o a encontrar gente mala.

Prácticamente todo lo que encuentras es bondad.

Lugar: Port Renfrew

Cuando llegamos a esta localidad de la Isla de Vancouver buscando trabajo el pueblo se volcó con nosotros. Nos dieron trabajo de inmediato (en la construcción), pero esta población es tan pequeña que tenían todas las habitaciones de trabajadores ocupadas.

Nos dejaron dormir en lo alto de un antiguo faro de manera provisional en el que tan solo había una cama. La primera noche al llegar a “casa” después de un día de duro trabajo me encontré con bolsas de comida y electrodomésticos en la puerta del faro. Y poco a poco gracias a la gente del pueblo nos hicimos con una nevera, una cocina eléctrica, una mesa, un par de sillas, cajones… ¡hasta una tostadora! Al final nos quedamos 3 meses de guardianes del faro. No nos cobraron nada porque sabían que estábamos ahorrando para seguir viajando.

Persona

(Esta es la más difícil de responder)

El trabajador de una gasolinera en Utah. Estábamos en el interior de Utah en pleno invierno haciendo autostop rumbo a un Parque Nacional. No nos llevaba nadie y así estuvimos durante dos jornadas, pasando mucho frío. En la tienda de la gasolinera entré varias veces, para comprar comida y preguntarle si sabía dónde podíamos acampar.

El primer acto de buena fe de este gran hombre llegó la segunda mañana antes de ponernos Cocaí y yo manos a la obra. Estaba haciendo Skype con mis padres, tirado en los tablones del único bar que allí había, cuando una camarera me invitó a pasar. Con Cocaí, los dos empapados… ¡Y nos puso una hamburguesa a cada uno! Todo cortesía del hombre. Pero es que luego, esa misma tarde, el tipo se salió de su puesto de trabajo para llevarnos al Parque, a más de 150 km. No hemos vuelto a saber de él, pero nunca olvidaremos su cara.

Experiencia

Viajar a dedo con Cocaí. Hacer autostop puede ser complicado, probablemente más con una perra. Pero, a pesar de las horas de “sufrimiento” en las carreteras, nos ha brindado momentos mágicos con personas increíbles.

Hemos descubierto que cualquier persona está dispuesta a ayudar, sin importar nacionalidad, género, edad, condición socioeconómica, ideología política y religión.

Todas las combinaciones imaginables han contribuido en nuestro periplo por Sudamérica y Norteamérica. Viajar a dedo no es que sea posible, es que es lo que ha hecho posible que podamos recorrer el mundo Cocaí y yo.


El momento en que hayáis sentido mucho miedo, soledad o alegría

Miedo

En un trayecto por el norte de México, que nos llevaron dos hermanos narcotraficantes. La historia tiene tela.

Soledad

Desde que estoy con Cocaí no he experimentado la soledad. El mayor momento de soledad diría que fue cuando, tras viajar con mi hermano por Chile, se volvió él a España desde Argentina. Fueron un par de semanas de bajón por Córdoba, Tucumán y Salta (norte de Argentina). Hasta que se me pasó, gracias en parte a los amigos que hice por esa bella zona argentina.

Alegría

Muchísimos: cuando hemos recibido visitas de familiares o amigos; cuando hemos completado alguna excursión tras días en la naturaleza; cuando hemos llegado a una playa solitaria toda para nosotros y hemos dormido allí; cuando después de una larga espera haciendo autostop algún buen samaritano decide rescatarnos…

Pero, si hay un momento crucial y alegre ese es cuando me di cuenta de que Cocaí se volvería conmigo a España. Y me acompañaría para siempre.


¿Cómo os conocisteis Cocaí y tú?

En la falda de una montaña a las afueras de Samaipata, un pueblo boliviano medio selvático medio andino. Estaba abandonada en unos cartones, a punto de morir.

Eso fue en junio de 2014 y hoy ya tiene casi 5 años (cuando la encontré tenía solo un mesecito de vida).

Rober, una preguntita para ti. ¿Cocaí es el primer amor perruno de tu vida o hubo otros antes?

El primero. Siempre me habían gustado mucho los perretes, pero nunca había tenido uno. Lo más parecido a amor perruno había sido en mi etapa universitaria en Brasil con el gran Duff, con quien conviví durante 5 meses.

¿De qué se compone un mundo perfecto para vosotros?

De gente que vive, de gente con tiempo, de gente con ganas de compartir, de gente que ama y protege los recursos y al resto de seres vivos del planeta… En definitiva, de un lugar más empático y menos estresante.

Un piropo que os marcase durante vuestros viajes

No sé si puedo decir piropo como tal. Pero sí nos han dicho en unas cuantas ocasiones que nos pasan tantas cosas buenas de viaje porque el mundo nos lo debe… Algo así como el karma, vaya. También me han agradecido que haya rescatado a Cocaí y nos han llamado valientes por viajar en autostop y hacer acampada libre en lugares perdidos de la mano de Dios.

Pero lo más bonito que nos han llegado a decir es que hemos sido unos referentes para ellos y que a partir de conocernos van a viajar con sus perros. No se me ocurre nada mejor que nos puedan decir, porque animar a la gente a lanzarse a la aventura canina es precisamente el objetivo principal de nuestro proyecto.

Una o varias palabras que creéis que faltan en castellano

Qué guay esta pregunta. Nunca me lo había planteado.

“Saudade” es una palabra que conocí en Brasil que representa mucho. Es un sinónimo de morriña o anhelo, pero el significado es bastante más extenso y se utiliza mucho en todo el país.

Buscando en internet he encontrado dos palabras que me gustan mucho y que no tenemos: “bilita mpash”, que es lo contrario a una pesadilla en idioma bantú.

Y una muy divertida y que viene a cuento es “packesel”, del alemán, que viene a ser el que siempre acaba cargando con el equipaje de otros… En este caso yo, ¡y no  quiero mirar a nadie!

Vuestras motivaciones para seguir viajando

En primer lugar porque nos encanta. Somos muy felices viajando los dos.

En segundo lugar tenemos una motivación necesaria: después de tantas personas que nos hemos cruzado que nos han dicho “me gustaría viajar con mi perro, pero no se puede”, he creado el proyecto de Viajeros Perrunos. Buscamos dos objetivos principales:

ANIMAR A OTROS A VIAJAR CON PERRO

Demostrar que no solo es posible incluso en las condiciones más modestas (si bien no voy a decir que sea pan comido), sino que además es la experiencia más maravillosa del mundo. Lo mejor es, simple y llanamente, compartir la aventura con tu compa peludo. Pero además tiene una gran ventaja: el acercamiento a la gente. Porque hay amantes de los perros en todos los rincones del planeta (que es otra de las cosas que queremos mostrar). Ya está bien de oír un “no voy a adoptar de momento porque tengo planes de viajar”.

La idea es que a largo plazo seamos muchos más viajeros perrunos en las carreteras y que la infraestructura turística no tenga más remedio que adaptarse a nosotros: más establecimientos, alojamientos y transporte dog friendly.

CONCIENCIACIÓN ANIMAL

Contribuir con nuestro granito de arena a elevar la sensibilidad por los perros y los animales en general.

Un perro es una herramienta de socialización masiva, y podemos aprovechar esta ventaja para ayudar a entender a otras personas lo que un perro significa realmente, en especial en zonas menos amistosas con ellos o donde están menos acostumbrados. Cosas tan sencillas como ver a un perro limpio, cuidado y querido ya significan mucho en algunos lugares. Además, los primeros en acercarse suelen ser los más pequeños, los representantes del futuro. Es verdad que no tenemos muchos medios, pero estoy trabajando en ello. Quiero hacer un documental para nuestra próxima aventura (Asia) enfocado en la cultura perruna de cada país que visitemos.

Lo que persigo en ambos casos es, en definitiva, la adopción.

Todo esto lo pienso documentar en el blog y en las redes. No sé si podremos motivar a muchas personas a viajar con sus perros, y no sé hasta qué punto podremos poner en práctica nuestra labor de concienciación… Pero al menos mostraremos que allá donde vamos hay amor perruno del bueno.


¿Qué sentís cuando volvéis a la vida convencional?

Son sensaciones enfrentadas. Por un lado gratitud y euforia de volver con los tuyos, tu familia y amigos. Hay que aprovechar el tiempo que se está de vuelta en casa para disfrutarlos. Recuperar el “tiempo perdido”.

Por otra parte siento que mi vida no está aquí, al menos todavía. Quiero seguir viajando. Ver que todo el mundo está luchando por hacerse un hueco en una ciudad o una sociedad en la que tú no quieres es duro. Además, muchas veces te dicen que estás equivocado, que toca asentar la cabeza y esas cosas. Eso hace daño, porque no te entienden.

Pocas personas entienden al viajero.

¿De qué manera creéis que estáis haciendo del mundo un lugar mejor?

No sé si del mundo… ¡Eso son palabras mayores! Pero quizás sí de algunas personas que nos hemos cruzado en el camino, sobre todo en el tema del amor por los animales. O eso intentamos. Pero sobre todo, creo que el mundo ha hecho de nosotros un humano y una perra mejores. Suena a frase hecha, pero es así como lo siento. Viajando se aprende mucho y se consigue empatizar más con otras culturas, e incluso animales.

Hay que viajar para reducir ese etnocentrismo (y antropocentrismo) que nos caracteriza tanto a nosotros, los seres humanos.

Si fuera vuestro último viaje, ¿adónde iríais?

Bolivia. Quiero llevar a Cocaí algún día de vuelta a sus orígenes.



PREGUNTAS CORTAS A VIAJEROS PERRUNOS:

Un libro, una peli, una canción (para Rober y para Cocaí)

Libro: Thuesdays with Morrie (Mitch Albom); película: Into the wild (Sean Penn, adaptada del también súper libro de Jon Krakauer; canción: One day (Matisyahu).

¡A Cocaí no le gustan mucho estas artes! Al menos no da muestras de lo contrario.

Una comida (para Rober y para Cocaí)

Cocaí: ¡pescadito! El arte culinario, en cambio, le flipa 🙂

Rober: arroz a la cubana. ¡Ñam!

Un lugar (para Rober y para Cocaí)

Cocaí: Manglares Cayapas Mataje, Ecuador. Se revolcó cual cerda en el fango…

Rober: Oaxaca, México. Gente, comida y paisajes de diez. Qué digo, ¡de once!

¿Tienda de campaña o vivac?

Difícil elegir, pero tienda de campaña.

Un día perfecto es…

Si estamos de viaje simplemente compartir con otros locales y viajeros en algún pueblo… O compartir entre nosotros las montañas, ríos, lagos y demás en la naturaleza. Si estamos en casa compartir con mi familia y amigos una buena comida con sus cervecitas.

Artilugio indispensable en vuestro día a día

Tengo tres: el equipo de camping, la cámara de fotos y mi cuaderno de diarios. Me encanta escribir cuando estoy de viaje.

Por cierto, acabo de publicar la primera entrega de las aventuras de Viajeros Perrunos “Diario de viajes por Sudamérica y cómo convertí a una perra callejera en mochilera” . ¡En Amazon y Smashwords!

Vicio inconfesable de cada uno

Cocaí: las caricias. Es una yonqui de los mimos, sobre todo por las mañanas.

Rober: las caricias también. Me encanta que me toquen. ¡Y no tiene por qué tener connotaciones sexuales!

Una manía irracional de cada uno

Cocaí: perseguir y ladrar a todo ser/objeto que se atreva a surcar los cielos (en especial a los pájaros).

Rober: no llevar zapatos ni en una boda. Odio los zapatos… Y los trajes.

Un prejuicio superado gracias a los viajes

¿Uno solo? Son muchos, así que voy a decir al menos tres.

  1. Hay gente maja, generosa y culta en EEUU. Al igual que en el resto del mundo.
  2. La gente más humilde es la que más ayuda… Pero la gente en buenas condiciones económicas también. Nos han ayudado personas de todas las condiciones sociales. No hay un patrón del “buen samaritano”.
  3. Latinoamérica es peligroso. Obviamente es más seguro Europa, de la misma manera que es más seguro quedarse en casa y no salir a la calle. Pero lo que descubres en Latinoamérica es magia. El 99,99% de la gente es maravillosa. No hay países, mucho menos continentes, peligrosos. En todo caso hay zonas.

Un prejuicio que os queda por superar

Ahora que vamos para Irán, y tal vez Pakistán, encontrar amantes de los perros allí. Donde “dicen” que representan lo impuro y lo occidental. Eliminar esos estereotipos es una de las metas del siguiente proyecto de Viajeros Perrunos.

 

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Y si quieres, sigue leyendo entrevistas a otros viajeros que comparten tus aventuras con sus canes: Bizizkletan, Perro Mochilero y Turismo Canino .

 

 

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