Adoptamos a Futt a finales de octubre de 2014, hace casi 4 años. Desde el primer momento quisimos compartir con él nuestra pasión por conocer mundo y así nació Turismo Canino.

Ahora contamos nuestras experiencias para potenciar que más personas viajen con su perro y nuevos destinos apuesten por servicios dog-friendly.

1.- ¿Creéis que el Camino de Santiago es una ruta ideal para ir con perro?

Después de haber vivido la experiencia no calificaría de manera absoluta el Camino de Santiago como la ruta ideal para hacer con perro pero sí me parece el tipo de turismo perfecto para compartir con él. Sé que puede parecer un poco contradictorio así que me explico.

No lo considero la ruta ideal porque, al menos el Camino Francés, que es el que hicimos nosotros, son casi 800 km (desde Roncesvalles hasta Santiago de Compostela) y hubo etapas que debido al tipo de suelo, vegetación, tráfico… no era el ideal para hacer con perro. La gran mayoría sí lo era pero no toda.

Ahora, sí que creo que es el tipo de turismo perfecto para compartir entre humano y peludo porque los paisajes son espectaculares, se disfruta de la naturaleza, se camina durante horas por sitios preciosos y el perro puede ir suelto la gran mayoría del tiempo (si es obediente).

Pero sí puedes convertirla en la ruta ideal si seleccionas las etapas y las épocas del año perfectas: por ejemplo, hacer Navarra, El Bierzo (León) y Galicia en primavera y otoño.

De todas formas, esto no significa que no se pueda hacer entero con perro, ¡claro que sí! Nosotros lo hicimos y lo disfrutamos muchísimo. Pero hay que ser conscientes de que habrá algunos momentos en que la ruta no sea tan dog-friendly.

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2.- ¿Cuáles han sido los momentos más importantes o cruciales durante vuestro Camino?

Haciendo un repaso de todo lo que vivimos, me gustaría destacar un momento crucial que creo que vive todo peregrino (humano y perruno), sobre todo si hace una ruta larga, que es el momento en el que te adaptas a tu nueva realidad.

Los primeros dos días, el Camino lo hicimos acompañados de Miguel, que nos llevó hasta Roncesvalles. Así que entre que las primeras etapas fueron cortas, nos podíamos “turnar” con Futt y estábamos muy excitados con la novedad, aún no éramos muy conscientes de lo que nos esperaba.

Pero el primer día que me quedé sola con Futt me entró el pánico porque me di cuenta de lo limitaba que estaba: no podía entrar en ningún bar/restaurante con él, no podía hacer la compra… y sentía una responsabilidad tremenda a que él se sientiese bien, feliz y no le pasara nada. Eso hizo que hubiese un par de días que ambos estuviésemos muy nerviosos y nos costase disfrutar del viaje.

Pero nos fuimos adaptando, apoyando el uno en el otro, buscando soluciones a los problemas que nos íbamos encontrando y dejé de pensar en lo difícil y en lo que aún nos quedaba por hacer y empecé a pensar solo en el presente y a disfrutar del día a día y ese cambio de actitud hizo que fuese muchísimo más sencillo superar los obstáculos.

3.- ¿Os habéis encontrado con muchos viajeros con perros? ¿Qué tal estaba siendo su experiencia?

Si no recuerdo mal, durante los 46 días de viaje me encontré con 6 perregrinos más y conocí vía redes sociales a 2 más (pero no coincidimos en las etapas).

La mayoría de los humanos que hacían el Camino de Santiago con sus perros iban con tienda de campaña para tener más flexibilidad viajando, ya que no siempre es fácil encontrar alojamiento en el que puedas dormir con tu perro. Y si quieres alojarte siempre en la misma habitación con él, como hicimos nosotros, el presupuesto sube muchísimo.

En general la experiencia de todos era buena porque estaban felices de poder compartir esa aventura con su mejor amigo, pero cuando charlábamos siempre comentábamos que era necesario un cambio de mentalidad por parte de los establecimientos para que nos dejasen entrar con los perros. Ya que, aunque encontrases un sitio en el que dormir con él, si querías comer tenías que ir a una terraza (y el tiempo no siempre acompaña para ello).

Otra de las dificultades era el caminar por aldeas de Galicia en las que los perros están sueltos. Nosotros, por suerte, no tuvimos ningún problema, y además la mayor parte de Galicia la hicimos con Miguel. Pero sí conocí a una chica a la que un perro había atacado al suyo y, al meterse para ayudarle, se llevó un mordisco y tuvieron que ponerle puntos.

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4.- ¿Qué tal llevabais la alimentación de Futt?

En el tema de la alimentación de Futt tuvimos mucha suerte porque TerranovaCNC nos patrocinó la aventura facilitándonos todas las dietas y accesorios que necesitó durante el Camino.

Como yo tenía todo el recorrido organizado y los alojamientos reservados con anterioridad (aunque también hice algunos cambios durante el viaje), ellos me enviaban 6 monodosis de comida cada 3 días. Así que lo máximo que tenía que cargar de comida era 1 kg los días que llevaba en la mochila las 6 monodosis.

En la mayor parte de las etapas era difícil encontrar un sitio en el que comprar comida porque los pueblos son muy pequeños. Tienen algunas tiendas para peregrinos pero solo venden cosas básicas y no hay veterinarios. Pero una o dos veces a la semana se pasa por ciudades o pueblos grandes en los que sí hay supermercados y veterinarios en los que comprar comida.

Así que lo ideal es comprar provisiones en esas etapas y, en el resto, ir combinando el pienso con comida “humana” que puedes cocinar en los albergues o pedir en un bar/restaurante que te la preparen.

Todo depende de los días de ruta. Si vas una semana y sois más de una persona, igual podéis cargar con ella (dependiendo también de los gramos que coma el peludo diariamente).

5.- ¿Llevabais algunos medicamentos especiales para las almohadillas de Futt o algún otro equipamiento específico para aliviarle las largas caminatas, el calor, las agujetas, etc.?

¡Sí! El botiquín de Futt fue lo primero que preparé para el viaje.

Para cuidar sus almohadillas llevaba dos productos. Por la mañana, antes de salir a caminar, le aplicaba Ado Quatro que es un gel transparente que actúa como una película protectora que previene la irritación y endurece las almohadillas. Y por la noche, antes de ir a dormir, le ponía una crema de karité de la marca Ferribiella que actuaba como hidratante y cicatrizante. Y le fueron muy bien porque en un mes y medio, Futt no tuvo ni un rasguño en las almohadillas.

También llevaba unas pastillas antiinflamatorias (Rimadyl) que me dieron en el veterinario cuando fui a hacerle la revisión pre-camino. Me explicaron que funcionaban como el Ibuprofeno para los humanos y que se las diera si veía que cojeaba un poco.

Y, aunque no me hizo falta utilizarlas finalmente, pero también llevaba unas bolsas de frío instantáneo por si, después de la etapa, notaba que Futt tenía algún punto caliente.

Por supuesto llevaba vendas, gasas estériles, suero fisiológico y yodo por si había que curarle alguna herida. Y fue protegido contra mosquitos, pulgas y garrapatas con un collar desparasitario y pipetas antiparasitarias.

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6.- ¿Os habéis topado con gente crítica con respecto a Futt o, en general, a los animales en el Camino?

En general con la gente ha sido todo lo contrario, sobre todo con otros peregrinos: todo el mundo estaba encantado con Futt y lo mimaba muchísimo.

La gente menos afín con los animales me la he encontrado en establecimientos como bares y restaurantes (e incluso en algún alojamiento aunque admitiesen mascotas). Pero en el Camino nunca ha habido ningún problema. De hecho, hubo un día que dormirmos en el comedor de un albergue (donde había más gente porque era una zona común) y no escuché ningún comentario despectivo hacia nosotros. Al contrario, la gente se acercaba para saludarnos.

7- ¿Cómo ha sido vuestra experiencia en los albergues públicos?

Bueno, la experiencia ha sido prácticamente nula porque solo nos hemos alojado en un albergue público.

La razón es que, cuando decidí hacer este viaje, para mí era un requisito indispensable poder dormir siempre con Futt en la misma habitación, me negaba a dejarle en el jardín o en un garaje.

En los albergues públicos las habitaciones suelen ser siempre compartidas y, en estos casos, o no admiten mascotas directamente o las admiten pero tienen que dormir separadas en otro lugar.

En una ocasión, concretamente en Belorado, sí me alojé en el albergue municipal porque tenían una habitación individual donde sí podía quedarme con Futt.

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8.- ¿Qué propondríais para llegar a un acuerdo justo para que los perregrinos y sus humanos pudieran alojarse en los albergues públicos?

Creo que lo ideal sería que en los albergues (no solo públicos, también privados que son la mayoría, y en los alojamientos en general) hubiesen habitaciones (tanto públicas como privadas) en las que se permitiesen animales.

De esta manera, alguien que no quisiese compartir habitación con un perregrino (porque no le gustan, tiene alergia, o el motivo que sea…) no estuviese obligado a hacerlo. Pero que a la vez, los que viajamos con nuestra mascota tuviésemos esa posibilidad. Además de que hay peregrinos a los que no les importa compartir habitación con un perro si este se porta bien.

Quiero ser positiva y pensar que, como cada vez somos más los que hacemos o queremos hacer el Camino de Santiago con nuestro perro, más alojamientos nos abrirán sus puertas. Aunque solo sea por aprovechar esa oportunidad de negocio.

9.- ¿Qué opináis de la Credencial del Perregrino? ¿Tiene alguna ventaja real a la hora de buscar alojamiento, comer en los establecimientos, instalaciones dog-friendly? ¿Existen albergues asociados y dog-friendly?

De momento, la credencial canina expedida por APACA (Asociación Protectora Animáis do Camiño) es un documento privado que se vende a un precio simbólico para recaudar fondos y trabajar en campañas de difusión y sensibilización de la tenencia responsable y para mejorar las condiciones de todos los animales en el Camino (peregrinos y vecinos).

Desde la propia asociación te expiden un certificado indicando que has hecho el Camino de Santiago y están trabajando para sumar a más establecimientos y alojamientos dog-friendly.

Pero en sí, no tiene ninguna ventaja directa para el perregrino, salvo que al comprarla estás ayudando a que estas campañas de sensiblización continúen. Y eso, a largo plazo, seguro que nos beneficia a todos.

10.- ¿Tuvisteis que adaptar los horarios a Futt debido a las horas de mucho calor, por ejemplo?

Sí. Al ir con Futt adaptamos tanto los km como los horarios. De media hacíamos unos 20 km al día (aunque hubo días que hacíamos más y otros menos). Solíamos salir a las 7 de la mañana (cuando ya era de día) y llegábamos al alojamiento sobre la 13h.

He de confesar que íbamos más lentos que otros peregrinos porque uno de los objetivos del viaje era documentar todo el Camino. Por lo que hice muchísimas fotos y sobre todo vídeos que podéis ver en nuestro canal de Youtube.

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11.- Cuando os parabais a comer, ¿tenía que ser en las terrazas o Futt podía entrar libremente a los establecimientos?

Siempre en terraza. Un par de veces nos hicieron alguna excepción porque hacía mucho frío, pero por norma general no está permitido.

Donde sí pudimos cenar “a cubierto” fue en algunos alojamientos. Creo que porque como habíamos llegado al mediodía y ya conocían a Futt y cómo se portaba, eran menos reacios a dejarnos comer en el comedor o en el bar.

Y en algunos albergues incluso pudimos compartir las cenas comunitarias (pero, como digo, son excepciones).

 

Preguntas cortas:

1) El mejor momento del Camino para Futt: Las etapas de El Bierzo (León) y Galicia.

2) El peor: La etapa a León. Se puso malito y estuvo vomitando. Tuvimos que ir al veterinario, hacerle pruebas y medicarle.

3) El lugar donde mejor os lo pasasteis juntos: La etapa de Melide a Salceda. Pudo ir suelto prácticamente todo el tiempo y además ya estaba Miguel, así que la hicimos en familia. Futt estaba muy contento.

4) El momento más duro del Camino: La etapa de Reliegos a León. Futt se puso malo del estómago y le entró ansiedad por comer hierba y vomitar. En León fuimos al veterinario y le hicieron pruebas y le medicaron. Estuvo todo el día con arcadas y al día siguiente nos quedamos descansando.

5) El talón de Aquiles de Futt: El estómago.

6) Algo innecesario del equipaje pero de lo que no podríais prescindir: El trípode/palo-selfie que compré para hacer los vídeos. ¡Me salvó la vida! jajaja

7) Comida favorita de Futt en el Camino: La tortilla francesa.

8) El juguete imprescindible de Futt: Todo el Camino fue con una pelota roja. Lástima que en una de las últimas etapas la perdió.

9) La mayor sorpresa del Camino: Darme aún más cuenta de lo increíble que es Futt.

10) El próximo gran viaje: Este verano vamos a hacer un road trip por Europa con destino a Eslovenia.

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