Del punto 11 al 20

(INTRO) Dicen que para cambiar un hábito se necesitan 21 días. Hay otros que elevan esa cifra a los cuatro meses. A los 21 días no notamos ningún cambio en nuestras vidas, dietas, cuerpos ni en nuestro día a día. Cuando llegó el 16 de octubre, un mes de viaje, tampoco nada era diferente. Y, sin embargo, algo había cambiado, como esos cambios insignificantes que se producen desde dentro, desde los procesos internos del cuerpo: el cuerpo se acostumbra al ejercicio diario, quema más grasa, absorbe los nutrientes más rápido, mostrando los resultados en los abdominales de tableta o piernas lisas y musculosas. Aún no hemos llegado a esto último pero sí nos sentíamos diferentes y en nuestras cabezas se iban perfilando conceptos que nos habían acompañado en este mes de viaje y se habían materializado en verdades absolutas de nuestro día a día como ciclistas y trotamundos.

 

Y aquí están divididas en tres partes:

  1. Ir a la primera parte (del 1 al 10)
  2. Estás en la segunda parte, haz scroll para ver los puntos (del 11 al 20)
  3. Ir a la tercera parte (del 21 al 31)

Día 11. Viento

El enemigo invisible que puede llegar a paralizar en las bajadas y el mejor amigo que empuja con fuerza en las subidas. Nunca se sabe. El viento provoca sin querer la sensación de amor odio permanente e insalvable.

Día 12. Equilibrio

Se come cuando se tiene hambre, se para cuando estamos cansados y no hay luz, y se duerme cuando anochece, las condiciones meteorológicas y el cuerpo son los que mandan.

Día 13. Hidratación

El sur de España, donde más calor nos hizo, brilló por la ausencia de fuentes y manantiales, el norte tenía fuentes pero nosotros ya no teníamos tanta sed, en Francia vuelve a hacer calor y las fuentes desaparecen, pese a la cantidad de ríos y lagos que nos rodean. Los únicos lugares donde se pueden encontrar fuentes son los cementerios y los baños de las áreas de descanso.

Día 14. Bikes vs. Cars

A pesar de lo que muchos puedan pensar, viajar en bicicleta no es tan lento si se dispone de tiempo. Es posible hacer 100 km por día, aunque en un coche es posible hacer 100 km en una hora. Los carriles bicis que atraviesan países como la Eurovelo de Francia son más parecidos a las autopistas de lo que uno pueda creer: se puede cansar de los paisajes y pedalear por inercia al igual que sucede con la conducción de un automóvil. Sin embargo, viajando con un coche ni se accede a los lugares ni se conoce a las personas que sí se pueden encontrar en nuestro camino gracias a la bicicleta. Al exponerse más y ralentizar el tipo de viaje, también nos exponemos al mundo y a todo lo que nos pueda ofrecer tanto bueno como malo.

Día 15. Opiniones

No siempre que la gente te diga que todo es bajada va a ser bajada, ni cuando te diga que todo es subida, tampoco va a serlo. Las opiniones son relativas y ha de aplicarse el criterio de cada uno. Pasa en los viajes, pasa en la vida real y pasa en los viajes que son la vida real.

Día 16. Autovías

Hay quienes piensan que si no existe más alternativa, los ciclistas pueden utilizar las autovías por norma general. Esperamos que ningún ciclista haga caso de esos consejos.

Día 17. Conflicto de identidad

Pueblos que se creen ciudades y ciudades que se creen capitales (como Logroño). Pueblos de poco menos de mil habitantes con una fluidez de tráfico nula, equivalente a una capital mundial. Increíble.

Día 18. Tecnologías imperfectas

Por muchas app’s y utilidades que puedan tener los smartphones, las pierden todas cuando se quedan sin batería. Y normalmente nuestras baterías no duran más de un día.

Día 19. Sentido común

El sentido común es el menos común de los sentidos, especialmente en materia de las mascotas en las calles de España y no tanto aplicable por las autoridades como por los transeúntes más preocupadas de nuestras posibles multas futuras que de sus vidas.

Día 20. Ferrocarril

Las bicicletas y los ferrocarriles están conectados de alguna forma. Las rutas más amables para los ciclistas son las antiguas vías de tren. Nuestras paradas nocturnas son a menudo en las proximidades de las vías, incluso uno de los albergues se encontraba dentro de la antigua estación de ferrocarril. En España, el destino de las bicicletas se asemeja al destino de los ferrocarriles en el siglo XVIII, cuando las autoridades se oponían a la introducción de los trenes, rechazando manifiestamente el evidente progreso.

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