Nueva Zelanda suena a un lugar lejano, a los paisajes del Señor de los Anillos y del Hobbit, a las amazonas y su reina Xena, a las Crónicas de Narnia. Nueva Zelanda es el único escenario donde puedes combinar deportes estacionales antagónicos: el esquí de montaña y la bicicleta, el puenting y el paracaidismo, en un solo día. Es el país donde en la aduana no solo te revisan el pasaporte, sino también la suciedad de las suelas de tus zapatos. Porque para los neozelandeses su tierra es su máximo tesoro y se vuelcan en protegerlo y conservarlo con toda su alma.

El nombre del país “Nueva Zelanda” proviene del maorí y significa “tierra de la gran nube blanca”. Aunque la mayor parte de la población neozelandesa es de ascendencia europea, los auténticos nativos de aquellas tierras son los maoríes. Nueva Zelanda presume de ser uno de los países con mejor calidad de vida, ausencia de corrupción, mayor índice de desarrollo humano, libertad de expresión y con mayor respeto a los derechos civiles en el mundo. Quizás todos estos progresos también hayan contribuido a una mayor conciencia social en materia animal.

Investigación Nueva Zelanda

El aislamiento geográfico del lugar y la biogeografía de las islas dieron lugar a una variedad única de especies vegetales y animales del país. Antes del descubrimiento de Nueva Zelanda por los seres humanos, el 80 % de su superficie estaba cubierta por bosques. Sin embargo, con la llegada del hombre se llegó a la extinción de alrededor de cincuenta y una especies de aves, reptiles, peces e incluso plantas. Las autoridades respondieron creando por primera vez en la historia un programa de restauración ecológica como principal mecanismo para proteger a las especies silvestres amenazadas. Además, Nueva Zelanda cuenta con una de las legislaciones más pioneras y extensas en materia de protección de derechos animales, vigente desde los años 80 del siglo pasado y actualizado con periodicidad.

Organizaciones animalistas

El Consejo Ejecutivo de la NZCAC (Consejo de animales de compañía de Nueva Zelanda) está compuesto por varias asociaciones neozelandesas como el Comité de Animales de Compañía de Nueva Zelanda, la Asociación de Veterinarios de Nueva Zelanda y la Sociedad de Animales de Compañía, entre otros. Los objetivos de este consejo son: gestionar el bienestar de animales de compañía y animales urbanos mediante el uso de investigaciones científicas y prácticas para legislar y ejercer presión a nivel nacional con una voz colectiva; facilitar una relación armónica entre los animales de compañía, la ciudadanía y el medio ambiente (organizar foros, conferencias, talleres, etc.); fomentar una tenencia animal responsable, informar de los beneficios de la tenencia animal y del vínculo humanos-animales.

Los expertos en materia animal de todos los campos llevan reuniéndose con carácter anual desde 1990 en un evento abierto al público para intercambiar sus puntos de vista e ideas. En 1996 ese primer evento se convirtió en la NZCAC. Ahora la organización cuenta con más de 80 miembros e incluye 59 organizaciones.

Acta de bienestar animal

El acta de bienestar animal incluye a todas las especies animales desde los vertebrados hasta los crustáceos. Desde el 2015 los animales se consideran legalmente seres sintientes y está prohibido su uso en los experimentos y pruebas de cosméticos. Los neozelandeses se preocupan no solo de la cría de animales, sino también, por encima de todo, de que sean tratados éticamente. La legislación neozelandesa de bienestar animal que va más allá de solamente prevenir los actos de crueldad, otorga a los humanos la obligación de satisfacer las necesidades físicas, de salud y conductuales de los animales de acuerdo con las buenas prácticas y los conocimientos científicos. Esas necesidades incluyen: suministro de agua y comida suficiente y apropiada; un refugio adecuado; la oportunidad de poner en práctica sus patrones normales de comportamiento; evitar y minimizar los dolores físicos y el sentimiento de angustia en los animales; proporcionar un diagnóstico rápido y salvaguardar de las posibles heridas y enfermedades. En 2017 se han introducido enmiendas para regular el transporte del ganado, la cría de animales en las granjas, la tenencia de animales de compañía y de trabajo, y el uso de los animales en los experimentos científicos y en la enseñanza, las intervenciones quirúrgicas y otros procedimientos que impliquen dolor. Además el Ministerio de Industrias Primarias de Nueva Zelanda se encarga de formar a los representantes de las industrias, veterinarios y otros profesionales que trabajan con los animales para promover las regulaciones y los códigos de bienestar para que esas personas comprendan sus obligaciones.

Investigación Nueva Zelanda

Maltrato animal

Se consideran atentados contra la salud del animal: que el propietario del animal no cubra las necesidades físicas del animal, que no contribuya a aliviarle el dolor, a prestarle servicios médicos, que le provoque daños o malestar, o la muerte. Las sanciones por maltrato animal fluctúan entre los 75.000 dólares para las personas físicas y los 350.000 dólares para las empresas, con una pena de prisión de tres a cinco años. En el momento en que fue presentada esta propuesta de ley la apoyaron por unanimidad el 100 % de los diputados del Parlamento neozelandés.

Informe sobre animales de compañía

El Consejo de animales de compañía de Nueva Zelanda publica todos los años un informe detallado con las estadísticas por ámbitos territoriales de los animales de compañía con el fin de contribuir en la creación de una “nación socialmente responsable” para esta categoría de animales.

El informe elige el término “animales de compañía” y no “mascotas” porque refleja mejor el estatus de los animales que acompañan al ser humano en su vida diaria, social y privada. De igual manera se prefiere el término “cuidador” o “tutor” en lugar de “propietario”, pues la última implica un alto grado de posesión, pero ningún grado de obligación.

Transportes públicos y áreas urbanas

Desde marzo de 2018 los animales de compañía (incluidos perros, gatos, hurones, conejos, cerdos vietnamitas e incluso cabras) pueden viajar gratuitamente en cualquier medio de transporte público, siempre que vayan en un transportín o en los brazos de su propietario.

Seguros

La popularidad de los seguros de mascotas se han incrementado en los últimos cuatro años: uno de cada diez cuidadores de gatos y uno de cada cinco cuidadores de perros tiene un seguro para su mascota.

Las aseguradoras especializadas en mascotas como Pet-n-Sur o Southern Cross Pet Insurance ofrecen diferentes planes de seguro y presupuestos con cobertura de los gastos de veterinario.

Estadísticas:

Investigación Nueva Zelanda

En 2015 una familia media se gastó 1.686 dólares en su perro frente a 1.000 dólares anuales por gato (comida y gastos de veterinario principalmente). El seguro de perro asciende a 41 dólares anuales.

Programas educativos sobre animales de compañía

La Sociedad para la Prevención de la Crueldad Animal (Society for the Prevention of Cruelty to Animals) lleva a cabo programas educativos sobre los animales de compañía para todos los públicos con el objetivo de desarrollar compasión y actitudes de respeto hacia los animales y ayudar a la gente a comprender que todas las criaturas importan no solo aquellas que sean bonitas, simpáticas y beneficiosas económicamente.

La SPCA de Auckland ha desarrollado un programa educativo de bienestar animal diseñado para ser integrado en el currículo escolar neozelandés. Este programa desarrolla los valores básicos de los alumnos, apoya la educación ciudadana, desarrolla el conocimiento y la comprensión de los conceptos del bienestar animal en los alumnos y apoya el desarrollo social y emocional de los niños.

Además, la SPCA ha estado trabajando con la organización de la Infancia, juventud y familia para ofrecer un programa de desarrollo de la empatía en la juventud con respecto a los valores de la comunidad, diseñado para ayudar a los jóvenes a tomar decisiones adultas responsables.

El objetivo de estos programas es prevenir de una manera planeada la violencia, desarrollar y fortalecer la empatía, proporcionar a los jóvenes habilidades prácticas e incrementar su conocimiento sobre el bienestar animal.

Animales como colaboradores terapéuticos

Outreach Therapy Pets (Terapia con mascotas por el compromiso con la comunidad) es una iniciativa conjunta de Saint John (entidad religiosa) y SPCA Auckland que cuenta con unos voluntarios y sus mascotas que visitan centros de mayores, hospitales y otras instituciones médicas. Es una terapia excelente para los niños enfermos, pues el contacto con los animales proporciona sensación de bienestar y ayuda a sentirse más felices.

De momento esta organización cuenta con 25 voluntarios que visitan de manera regular 200 establecimientos. Ofrecen dos tipos de actividades: terapia con animales y actividades con animales. Los animales empleados son perros, gatos, conejos, cerdos de Guinea, pollos, burros y caballos pequeños. La organización SPCA Auckland se encarga de entrenar a esos animales y de examinarlos. Los beneficios de estas terapias son los siguientes: los animales no juzgan ni critican, tratan a todos por igual, no les provocan sorpresa los problemas, las discapacidades, las enfermedades y otras dolencias de los humanos, pueden reducir el estrés y los miedos relacionados con las enfermedades y la tercera edad, ofrecen un amor y amistad incondicional.

La clave para prevenir la violencia doméstica es concienciarse a tiempo de la violencia animal

En 2013 un estudio realizado en EE.UU., Australia y Reino Unido demostró que los casos de relaciones abusivas con los animales en una familia están íntimamente relacionados con la violencia doméstica y social. Estos estudios demostraron que la crueldad animal ocurre como la continuación de unos abusos. La violencia hacia los animales de compañía es a menudo un indicativo de abusos infantiles. Además, los niños que hacen daño a los animales son más susceptibles a mostrar comportamientos agresivos o antisociales cuando sean adultos.

En 2012, la SPCA en asociación con la organización de refugio de mujeres (Women’s Refuge Organisation) llevó a cabo una investigación nacional para determinar la conexión existente entre los abusos perpetrados por humanos a animales y por humanos a humanos. Los resultados fueron publicados en un documento titulado “Pets as pawns” (mascotas como peones). Una de cada tres mujeres interrogadas reveló que no quería abandonar a su pareja maltratadora por miedo a abandonar a su(s) mascota(s). El 25% de esas mujeres declararon que sus hijos fueron testigos de la violencia perpetrada contra sus animales domésticos. La crueldad animal era parte de la violencia sufrida por esas mujeres, que a veces acababa en el asesinato del animal.

Debido al hecho de que los animales de compañía se consideran miembros de la familia, no solo se someten a este tipo de violencia doméstica, sino que necesitan un refugio para evitarla, igual que los seres humanos.

En septiembre de 2008 Nueva Zelanda se convirtió en el primer país del mundo que aprobó el protocolo nacional para la defensa animal y de la infancia. En 2015 la Asociación Veterinaria de Nueva Zelanda (NZVA) apoyó la iniciativa de modificar la definición legal de violencia doméstica para incluir un “control coactivo” que incluyese los abusos psicológicos y emocionales como daños y amenazas a la mascota.

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